Frosttrocknis (desecación invernal)
La desecación invernal (Frosttrocknis) es un daño invernal típico causado por falta de agua, no por el frío en sí. Se produce cuando las plantas pierden agua por evaporación a través de hojas o acículas mientras el suelo está helado y las raíces no pueden absorber humedad. Las plantas de hoja perenne resultan especialmente afectadas, ya que siguen transpirando activamente incluso en la estación fría.
Causas
La desecación invernal se produce cuando coinciden varias condiciones desfavorables:
- El suelo helado impide la absorción de agua por las raíces.
- El aire frío y seco, junto con el sol invernal, favorecen la evaporación.
- El viento intensifica la pérdida de humedad de las hojas.
Son típicas las fases de heladas prolongadas con exposición simultánea al sol, sobre todo a finales del invierno o principios de la primavera.
Plantas en riesgo
Son especialmente vulnerables los arbustos, plantas vivaces y hierbas de hoja perenne, por ejemplo:
- Boj (Buxus sempervirens)
- Laurel cerezo (Prunus laurocerasus)
- Rododendro
- Tejo (Taxus baccata)
- Bambú y otras gramíneas de hoja perenne
- Romero (Rosmarinus officinalis) y otras hierbas mediterráneas como la lavanda o el tomillo
También pueden verse afectadas las plantas jóvenes recién plantadas, ya que su sistema radicular aún no alcanza la profundidad suficiente para absorber agua de las capas más profundas del suelo.
Síntomas
Los signos típicos son hojas y acículas marrones, enrolladas o secas, especialmente en el lado expuesto al sol. El tejido vegetal muere por falta de agua. Los daños suelen manifestarse recién en primavera, cuando los brotes afectados ya no rebrotan.
Prevención y medidas
Con la preparación adecuada, la desecación invernal se puede prevenir bien:
- Colocar las plantas de hoja perenne en ubicaciones protegidas y semisombreadas.
- Regar abundantemente antes de la llegada del invierno, sobre todo en plantaciones nuevas.
- Cubrir la zona de las raíces con mantillo, hojas o ramas de coníferas para estabilizar la temperatura del suelo.
- Proteger del sol invernal y del viento con tela no tejida, sacos de yute o ramas de abeto.
- Regar con moderación también en invierno, en días sin heladas, sobre todo en plantas en maceta y en los arriates de romero.
Conclusión
La desecación invernal no es un daño por frío, sino una sequía invernal. Con una plantación bien pensada, protección invernal y riego ocasional en días templados, se pueden llevar sin problemas por el invierno especies sensibles como el romero o el boj.