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Endurecimiento de las plantas
El endurecimiento consiste en acostumbrar gradualmente las plantas jóvenes a las condiciones del exterior. Tras su cultivo en espacios protegidos (por ejemplo en casa o en invernadero), son sensibles a las diferencias de temperatura, al viento y a la radiación solar directa. Mediante el endurecimiento desarrollan estructuras celulares más estables y hojas más resistentes.
¿Por qué es importante el endurecimiento?
- Evita reacciones de estrés como quemaduras solares o trastornos de crecimiento.
- Fortalece los tejidos y reduce el riesgo de daños ambientales.
- Aumenta la resistencia al viento, a las fluctuaciones de temperatura y a condiciones climáticas extremas.
¿Cuándo deben endurecerse las plantas?
- Aproximadamente 1 a 2 semanas antes de trasplantarlas al exterior.
- Especialmente importante para plantas sensibles al frío como tomates, pimientos o calabazas.
Cómo endurecer correctamente las plantas
1. Acostumbrar gradualmente al aire exterior
- Desde el primer día colocar las plantas unas horas en un lugar protegido y con semisombra.
- Aumentar cada día el tiempo que permanecen en el exterior.
2. Permitir viento y cambios de temperatura
- Tras unos días colocarlas en lugares algo más expuestos al viento.
- Permitir gradualmente temperaturas más frescas (al menos unos 10 °C).
3. Aumentar lentamente la exposición al sol
- Al principio exponerlas al sol solo por la mañana o por la tarde.
- Después de aproximadamente una semana normalmente toleran el sol directo.
4. Ajustar el riego
- Regar un poco menos para estimular el desarrollo de las raíces.
- Evitar grandes diferencias de temperatura y no usar agua muy fría.