Polilla invernal
La polilla invernal (Operophtera brumata) es una plaga discreta pero peligrosa que se activa sobre todo a finales de otoño y en invierno. Sus orugas provocan en primavera fuertes daños por roedura en árboles frutales, arbustos de bayas y leñosas ornamentales.
Ciclo de vida
La polilla invernal pertenece a las mariposas nocturnas. Su ciclo de vida está perfectamente adaptado a la estación fría:
- Época de vuelo: de octubre a diciembre emergen estas polillas de aspecto discreto. Solo los machos pueden volar; las hembras, ápteras, trepan por los troncos de los árboles.
- Puesta de huevos: las hembras depositan sus huevos en grietas de la corteza, yemas o horquillas de ramas.
- Hibernación: los huevos pasan el invierno bien protegidos en las ramas.
- Fase de oruga: en primavera, normalmente en abril, eclosionan las orugas verdes justo cuando brotan las yemas. Se alimentan de hojas, yemas y flores.
- Pupación: tras unas cuatro a seis semanas, las orugas se dejan caer al suelo y allí se pupan hasta el otoño siguiente.
Daños en el jardín
Las orugas de la polilla invernal se consideran una plaga típica de primavera. Se alimentan de hojas jóvenes, flores y yemas, dejando un aspecto de defoliación total. Resultan especialmente afectados:
- Manzanos y ciruelos
- Grosellas y grosellas espinosas
- Robles, arces y otras frondosas
Una infestación intensa debilita las plantas, reduce la cosecha y puede afectar a la formación de yemas del año siguiente.
Prevención y control
La polilla invernal se puede controlar bien con medidas biológicas sencillas:
- Colocar anillos engomados en otoño (octubre/noviembre) para impedir que las hembras ápteras trepen por el tronco.
- Colgar cajas nido: los carboneros y otras aves se comen muchas de las orugas.
- Airear el suelo y aplicar acolchado para dificultar la pupación.
- Las trampas de feromonas pueden ayudar a detectar la magnitud de una infestación.
Los productos químicos suelen ser innecesarios en el jardín doméstico: quienes cultivan de forma respetuosa con la naturaleza apuestan por los cuidados preventivos y el fomento de los insectos beneficiosos.
Conclusión
La polilla invernal es una típica «plaga de invierno» con gran influencia en el brote primaveral. Quien coloca anillos engomados en otoño y fomenta los insectos beneficiosos puede mantener esta plaga bajo control, sin necesidad de productos químicos.