Semillas de germinación en oscuridad
Las semillas de germinación en oscuridad son aquellas que solo germinan en ausencia de luz. Al sembrarlas hay que cubrirlas con una capa de tierra para que no les llegue luz. Solo entonces comienzan en la semilla los procesos bioquímicos que desencadenan la germinación.
A diferencia de las semillas de germinación con luz, en este caso la germinación se ve inhibida por la luz. Esta adaptación asegura que las semillas queden lo bastante profundas en el suelo, donde hay suficiente humedad y protección frente a la desecación.
Entre las semillas típicas de germinación en oscuridad se encuentran muchas hortalizas y plantas ornamentales, entre ellas:
- Guisante (Pisum sativum)
- Judía (Phaseolus vulgaris)
- Calabaza (Cucurbita)
- Girasol (Helianthus annuus)
- Zinnia común (Zinnia elegans)
- Capuchina / mastuerzo (Tropaeolum majus)
Siembra y particularidades
Según el tamaño de la semilla, las semillas de germinación en oscuridad se siembran a una profundidad de entre dos y tres veces el grosor de la propia semilla. Solo así reciben la oscuridad necesaria y una humedad uniforme. Una siembra demasiado superficial suele hacer que la germinación no se produzca o que las plántulas se sequen.
Después de sembrar, el sustrato debe presionarse bien para garantizar un buen contacto con la tierra, y a continuación humedecerse con cuidado, preferiblemente con un pulverizador de niebla fina, para que la tierra no se desplace. En la siembra directa al aire libre es importante mantener el suelo uniformemente húmedo, pero no encharcado.
Por qué las semillas de germinación en oscuridad necesitan oscuridad
En estas semillas, el estímulo lumínico actúa como inhibidor. En la naturaleza, la oscuridad significa que la semilla se encuentra lo bastante profunda en el suelo, una señal de protección frente al sol, el viento y los depredadores. Solo ahí encuentra las condiciones constantes que necesita para germinar: humedad, calor y estabilidad frente a las oscilaciones de temperatura.
Esta estrategia evita que las semillas se sequen en la superficie o resulten dañadas por las heladas. Así, la inhibición de la germinación por la luz es una función de protección evolutiva que asegura la supervivencia de las plántulas, especialmente en hábitats abiertos y expuestos al sol.