Semillas de capuchina - capuchina trepadora como planta trepadora comestible

La capuchina trepadora combina un crecimiento exuberante con flores luminosas y valor culinario. Sus largos brotes pueden trepar por vallas, celosías o barandillas, caer por encima de muros o extenderse como cubierta sobre los bancales. A ello se suman sus típicas hojas redondas y flores comestibles en amarillo, naranja, rojo y muchos tonos intermedios.

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Una trepadora sin zarcillos clásicos

La capuchina trepa de forma diferente a los guisantes o las pasifloras. No forma zarcillos propios, sino que empuja sus largos brotes entre plantas vecinas y soportes de trepa. En este proceso, sobre todo los largos pecíolos pueden apoyarse en estructuras finas y dar a la planta un soporte adicional.

Por eso resulta especialmente adecuado un soporte de trepa finamente estructurado. En celosías, vallas o cuerdas, los brotes pueden repartirse con más facilidad que sobre superficies lisas y macizas.

De los Andes a nuestros jardines de verano

La capuchina común, Tropaeolum majus, procede originariamente de Sudamérica. En nuestros jardines suele cultivarse como anual por su sensibilidad a las heladas y desarrolla en una sola temporada una sorprendente masa de hojas y flores.

En buenas condiciones, las variedades trepadoras pueden formar brotes de varios metros de largo. Por eso son excelentes para lugares donde se desea crear en poco tiempo una vegetación viva y rica en flores.

Trepadora, colgante o cubresuelos

La forma en que crece la capuchina depende mucho de las posibilidades que se le ofrezcan. Con un soporte puede guiarse hacia arriba, desde recipientes elevados sus brotes caen de forma decorativa, y sin ayuda para trepar se extiende por el suelo.

Así, la capuchina trepadora puede utilizarse de muchas maneras: en vallas y celosías, en bancales elevados, en barandillas de balcón, en macetones grandes o como cubresuelos de crecimiento rápido entre otras plantas de verano.

Flores, hojas y frutos jóvenes comestibles

La capuchina no es solo una planta ornamental. Las hojas jóvenes y las flores son comestibles y tienen un aroma especiado y picante que recuerda al berro de jardín o al rábano picante. Entre otros compuestos, los glucosinolatos son responsables de ello.

Las flores son adecuadas, por ejemplo, como complemento colorido para ensaladas, platos con hierbas o preparaciones frías. También se utilizan tradicionalmente los frutos jóvenes aún verdes, o las infrutescencias inmaduras, que pueden encurtirse.

Flores para abejorros y otros visitantes del jardín

Las vistosas flores de la capuchina son visitadas por distintos insectos. Especialmente los abejorros, con sus cuerpos robustos y lenguas largas, pueden alcanzar bien el néctar de las flores espolonadas.

Así, la capuchina combina su uso decorativo y culinario con una oferta floral adicional para el jardín de verano.

La capuchina en el huerto y el jardín natural

También en el huerto, la capuchina se utiliza con gusto como planta acompañante. Cubre superficies abiertas, crece rápido y a veces puede ser colonizada intensamente por pulgones. Por eso se utiliza ocasionalmente de forma dirigida como planta trampa.

Sin embargo, esto no garantiza que otras plantas queden libres de pulgones. Los brotes muy colonizados pueden retirarse si es necesario, mientras que el resto de la planta suele seguir creciendo rápidamente.

Mucho crecimiento no necesita mucho abono

La capuchina se adapta bien a suelos comparativamente moderados en nutrientes. Un aporte muy elevado de nitrógeno puede fomentar un crecimiento exuberante de las hojas, mientras disminuye la formación de flores.

Por eso, para una floración abundante son especialmente importantes suficiente luz, un suministro de agua regular y una ubicación no excesivamente abonada.


Siembra y cultivo de la capuchina

La capuchina se cultiva muy fácilmente a partir de semillas. La siembra puede realizarse desde marzo en cultivo protegido o directamente en exterior de abril a mayo. Las semillas se colocan a una profundidad de aproximadamente 1 a 1,5 cm en un suelo suelto y se mantienen uniformemente húmedas. Con temperaturas cálidas suelen germinar en una o dos semanas.

Las plantas prefieren ubicaciones soleadas a semisombreadas y crecen sin problemas en la mayoría de los suelos de jardín. Las variedades trepadoras deben disponer de suficiente espacio o de un soporte donde sus largos tallos puedan desarrollarse.

La capuchina es fácil de cuidar y apenas necesita fertilización. Los suelos demasiado ricos favorecen principalmente el crecimiento de las hojas, mientras que la floración puede disminuir.


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La capuchina como planta trepadora de rápido crecimiento

La capuchina grande (Tropaeolum majus) procede originalmente de los Andes de Sudamérica y es una de las plantas anuales de jardín más vigorosas. Las variedades trepadoras pueden desarrollar tallos de dos a tres metros de longitud y son ideales para cubrir vallas, enrejados, pérgolas o barandillas de balcones.

Son características sus hojas redondas en forma de escudo y sus llamativas flores con largo espolón. Según la variedad, aparecen en tonos amarillos, naranjas y rojos, a menudo con manchas decorativas. Las plantas pueden crecer tanto trepando como rastreras y por ello también son adecuadas como cubresuelos florales.

La capuchina es además una valiosa planta para insectos. Sus flores ricas en néctar atraen a abejas, abejorros y muchos otros polinizadores y aportan diversidad al jardín.


Flores comestibles y usos variados

Todas las partes de la capuchina son comestibles. Las hojas y las flores tienen un sabor especiado y ligeramente picante que recuerda al berro o al rábano picante. Son ideales para ensaladas, quesos con hierbas o como decoración en numerosos platos.

También pueden utilizarse los capullos verdes de las semillas. Conservados en vinagre se emplean tradicionalmente como « alcaparras falsas ». La planta contiene además glucosinolatos y vitamina C y desde hace tiempo también se valora como planta medicinal.