Semillas de malva - antiguas plantas cultivadas llenas de flores
Las malvas pertenecen a esas plantas que acompañan al ser humano desde hace siglos. Sus grandes flores abiertas las convierten en llamativas plantas de jardín, pero muchas especies también fueron apreciadas antiguamente como plantas medicinales y útiles. Las malvas silvestres crecen en bordes de caminos y praderas, las malvas almizcladas aportan flores delicadas a plantaciones naturalistas y las malvas anuales llenan de color los bancales de verano.
Con semillas de malva, este versátil grupo de plantas puede redescubrirse de forma muy directa. Muchas especies florecen durante un largo periodo y ofrecen abundante alimento a abejas, abejorros y otros insectos.
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Malvas: un género vegetal con muchas caras
El género Malva pertenece a la familia de las malváceas e incluye especies anuales, bienales y perennes. Algunas crecen bajas y más bien discretas, mientras que otras desarrollan tallos florales fuertes y erguidos y superan el metro de altura.
Entre las especies más conocidas se encuentran la malva común Malva sylvestris, la malva almizclada Malva moschata y la malva alcínea Malva alcea. También la popular malva anual pertenece hoy botánicamente al género Malva y se clasifica como Malva trimestris. Su antiguo nombre, Lavatera trimestris, sigue siendo muy común en jardinería.
De quesitos de malva y antiguas tradiciones vegetales
La malva común también se conoce en muchos lugares con nombres relacionados con el queso. Este nombre inusual hace referencia a sus frutos planos y en forma de disco, cuyos segmentos individuales recuerdan a pequeños quesos.
Estos nombres antiguos muestran lo familiares que eran las malvas para nuestros antepasados. No solo se apreciaban como plantas de jardín, sino que también se utilizaban como plantas medicinales y alimenticias. Hasta hoy, las malvas combinan así belleza floral e historia cultural de una manera especial.
Un largo verano de flores para los insectos
Las malvas abren sus flores durante muchas semanas. Abejas, abejorros, sírfidos y mariposas las visitan en busca de polen y néctar. Algunas orugas de mariposas también utilizan las malvas como plantas nutricias.
Ya sea malva común, malva almizclada o colorida malva anual: las malvas encajan de maravilla en jardines naturalistas, plantaciones sueltas de vivaces y bancales floridos de verano, donde combinan belleza de jardín y valor ecológico.